¡A ARMAR LA LONCHERA!.

Guayaquil –

Una nutrición adecuada fuera de casa es la clave del desempeño óptimo en las aulas. Aquí recomendaciones novedosas para que padres e hijos siempre tengan buena nota en alimentación.

Llegó otro año lectivo y con ello todas las preparaciones que la temporada requiere. Matrículas, expresos, útiles escolares, libros, uniformes… y la lonchera escolar que, de forma equilibrada, es el mejor combustible para el rendimiento fuera de casa.

Aunque el balance de los alimentos es el centro de toda alimentación saludable, la forma de envasarlos y trasladarlos hacia escuelas y trabajos es igual de importante, recalca la nutrióloga Silvia Rodríguez.

Una lonchera adecuada debe conservar los alimentos frescos por más tiempo y, por tanto, así puede mantenerlos saludables. Por eso Rodríguez hace énfasis en la importancia del material de la lonchera, en especial para el clima de la Costa.

“Si la comida está fresca, no hay crecimiento bacteriano y, por ende, no hay enfermedades. Entonces los niños y adolescentes no van a faltar a clases, disminuyendo sus días productivos”.

De acuerdo con la especialista, en nuestro medio son ideales las loncheras tipo ‘cooler’, como las minihieleras, sean de plástico rígido o las de tela (con aislamiento térmico). Estas opciones evitan que las frutas, verduras, jugos se fermenten y se oxiden.

“Los sánduches, como de huevo o atún, y los lácteos, además son el medio propicio para las bacterias cuando están a temperatura ambiente por varias horas. Esto puede incidir en una salmonelosis o gastroenteritis”, agrega Rodríguez.

Por supuesto que los alimentos adecuadamente cocinados y congelados son seguros, afirma la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. “Los alimentos que se manipulan y almacenan adecuadamente en el congelador a -18 °C permanecerán seguros. La congelación no mata a la mayoría de las bacterias, pero sí detiene su crecimiento”, señala un informe de esa entidad. “Por eso se ha empezado a aconsejar congelar los jugos la noche anterior, así se preservan mejor hasta la hora del recreo o almuerzo. Incluso resultan más refrescantes para los niños”, asegura la nutrióloga.

El Departamento de Agricultura de EE.UU. y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de ese país sugieren agregar una compresa de gel (freezer pack) para ayudar a que los alimentos refrigerados sean más seguros para el consumo.

Las bolsas de papel marrón y las bolsas de comestibles de plástico no son óptimas para mantener los alimentos frescos, puntualiza USDA. Y en el caso de bebidas calientes, dice Rodríguez, es recomendable las botellas metálicas, tipo termos.

 

Alimentos infaltables

Una vez aclarada la importancia del material adecuado de la lonchera, es momento de escoger las colaciones para los niños. De acuerdo con Sara Rivera, asesora de nutrición de Herbalife Nutrition, hay tres tipos de alimentos que no deben faltar para ellos.

Los primeros son los alimentos reguladores. “Son de origen vegetal (frutas y vegetales). Su función es mantener el sistema inmunológico óptimo y prevenir enfermedades”. Incluso aportan fibra necesaria para una digestión saludable. Entre ellos están el brócoli, tomates, aguacates, fresas, naranjas, mandarinas.

Luego se encuentran los alimentos formadores. “Son los nutrientes implicados en el desarrollo y crecimiento. Aportan principalmente proteínas e intervienen en formación de órganos y tejidos en desarrollo, fortalecen los huesos, músculos, uñas y dientes”. Entre ellos están el pollo, jamón de pavo, atún, huevo.

Finalmente, están los alimentos energéticos. “Proporcionan la energía necesaria para las actividades del niño durante el horario de clases”. Estos elementos proveen carbohidratos y grasa saludable, además de minerales (magnesio, fósforo, potasio, calcio, hierro, zinc y selenio). Son los panes y galletas integrales, cereales (trigo, quinua, avena); frutos secos (maní, nueces), frutas deshidratadas, aceitunas, y más.

Rodríguez puntualiza que el éxito de la lonchera escolar nutritiva empieza en casa, desde los padres. “Hay que educarlos, mamá y papá no pueden contradecirse ni uno de los dos darle golosinas a escondidas. Toda dieta es solidaria y todos en casa deben cumplirla para generar cambios saludables”. Y, sobre todo, provocar hábitos positivos, no solo en época de clases.

Fuente: eluniverso.com

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