Debido al estrés de la cuarentena aparece el malestar estomacal.

La relación entre el cerebro y el intestino es una realidad, de allí se logran encontrar respuestas a varias molestias o condiciones estomacales producto de ese vínculo. Actualmente a esta conexión se la conoce como eje intestino-cerebro, menciona la nutricionista Verónica Martínez.

“Ambos órganos están conectados a través del sistema nervioso y algunas hormonas que intervienen son la serotonina, la cual se produce el 90 % en el intestino y es la hormona relacionada con el bienestar y felicidad; y el neurotransmisor GABA, el cual ayuda a controlar ciertas emociones como el miedo y ansiedad”, dice Martínez.

Entre los síntomas estomacales más comunes por estrés u otras emociones están: la gastritis, reflujo, estreñimiento, diarrea e inflamación/hinchazón. Durante este periodo de cuarentena es posible que más personas hayan experimentado algún tipo de malestar.

El nutricionista y máster en nutrición personalizada y comunitaria Jestin Quiroz dice que desde de marzo ha estado colaborando con un programa que lanzó la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (donde es profesor), denominado Medicina en línea.

Quiroz junto a otros colegas atienden a pacientes y revela que “cada vez más nos aparecían casos donde el problema adjunto a su patología de base eran gastrointestinal, cuyo malestar no presentaban anteriormente, claro esto se puede atribuir a muchas variables, pero los problemas que experimentaban eran: estreñimiento, diarrea, colitis, gastritis”.

Intestino, segundo cerebro

Desde hace algunos años se considera al intestino como el ‘segundo cerebro’ debido a la conexión bidireccional que existe entre ambos órganos, es decir que la salud mental afecta a la intestinal y viceversa. La microbiota o flora intestinal mientras esté en buen estado puede ayudar a mantener y mejorar la salud mental, así como la intestinal, según Martínez.

Por su parte, Quiroz agrega que “cada persona posee una microbiota distinta a la otra, desde que nacemos, hasta que llegamos a la adultez y todo dependerá de nuestro entorno en el que nos desarrollemos al igual que los hábitos, por eso que la convierte en única”.

Alimentos

A través de las rutinas y hábitos se puede tener un eje intestino-cerebro saludable, para ello se recomienda actuar de manera integral: nutrición y psicología. Sin embargo, algunos de los alimentos que contribuyen al bienestar son: “ácidos grasos, omega 3, ya que están relacionados con el estado de ánimo, aumentando la serotonina y disminuyendo el riesgo de padecer depresión”, expone Martínez.

Explica que estos nutrientes “los puedes encontrar principalmente en pescados grasos y nueces. Alimentos ricos en triptófano como pavo, carnes, huevos, entre otros. El triptófano es un aminoácido que se convierte en serotonina, mejorando nuestro estado de ánimo” y agrega que hacer ejercicios de yoga y meditación podría aliviar síntomas gastrointestinales como hinchazón y gases.

Entre los alimentos a evitar se encuentran el azúcar, ultraprocesados y alcohol, ya que inflaman el intestino y por ende causan repercusiones. No significa que se deba vetar su consumo, pero si la persona está experimentando, sí.

Quiroz sostiene que se deben evitar los procesados y que los alimentos sanos son todos aquello que cosechamos y lo ingerimos directamente de su composición original.

Diarreas

En caso de diarreas lo ideal será suprimir los vegetales que tradicionalmente se consumen crudos. Es decir, “no ensaladas frías”. También se suele restringir los lácteos ( según el paciente). Disminuir la ingesta de frutas con cáscaras (preferencia cocidas y peladas). Aumentar la ingesta de verduras cocidas, proteínas al horno (no carne de res) , arroz o papa o yuca cocida.

Fuente: eluniverso.com (T.F.)

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