EEUU. JOE BIDEN, FAVORITO EN LAS PRIMARIAS DEMÓCRATAS, CHOCA CON WARREN Y SANDERS.

El veterano político se jactó de ser el úico candidato con opciones de derrotar a Trump; aunque se vio acorralado por una pregunta sobre el gran número de deportaciones ocurridas durante el mandato de Obama, de quien fue vicepresidente.

El septuagenario Joe Biden, favorito en las primarias demócratas, se mostró el jueves fuerte en un debate televisado, atacando a sus principales rivales, los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders, y sin que le afectaran los golpes de los candidatos con menos opciones.

Después de un verano marcado por errores y comentarios confusos que dispararon las dudas sobre su estado, Biden, de 76 años, defendió sus posiciones centristas durante casi tres horas.

Comenzó atacando a sus dos rivales progresistas, a los que echó en cara que su proyecto de cobertura médica universal es poco realista, y defendió su propio plan para mejorar el sistema de seguro de salud: «Puedo explicar cómo financiarlo, cómo implementarlo y por qué es mejor».

A la salida del estudio de televisión, el veterano político se jactó en un tuit de haber demostrado por qué es «el único candidato que puede (…) generar resultados tangibles para las familias de trabajadores«.

El ex vicepresidente de Barack Obama también ha reivindicado en repetidas ocasiones sus lazos con el primer presidente negro de Estados Unidos, todavía muy popular entre el electorado demócrata.

Sin embargo, ayer, durante el debate, precisamente Obama le valió uno de los momentos más incómodos cuando Joe Biden se quedó sin respuesta a la hora de defender las tres millones de deportaciones de migrantes que se produjeron bajo el mandato del ex presidente, apodado «Deportador en jefe» por activistas hispanos.

Cuando el periodista de Univisión Jorge Ramos, de origen mexicano, le preguntó a Biden si había cometido un error con esos tres millones de deportados, Biden intentó eludir la cuestión y dijo que Obama lo había hecho lo mejor que pudo.

A pesar de sus pasos en falso, Biden lidera con holgura las encuestas con una media del 26,8% de intención de voto, según el sitio RealClearPolitics. Popular en las zonas trabajadoras y negras, el candidato goza de una imagen de moderado capaz de vencer en 2020 al actual presidente, el republicano Donald Trump.

En un momento destacado, un candidato sin opciones (las encuestas le dan un techo de votos del 1%) pareció cuestionar las capacidades de Biden: «¿Has olvidado lo que dijiste hace dos minutos?», bromeó Julián Castro, ex secretario de Obama, lo que desató abucheos entre el público.

«AK-47»

Bernie Sanders, el segundo en las encuestas (17,3%), y Elizabeth Warren (16,8%), tercera, hicieron un frente común en sus intercambios.

Con la voz quebrada, el senador independiente de 78 años puso el foco de sus arremetidas sobre Biden, a quien recordó su apoyo a la intervención de Estados Unidos en Irak.

La estrella en ascenso de estas primarias, Warren, de 70 años, evitó el enfrentamiento directo con sus rivales, una estrategia que hasta el momento ha tenido éxito.

Sin grandilocuencia, la candidata se limitó a repetir su programa: «Sé lo que está roto, sé cómo solucionarlo y lucharé para hacerlo».

Después de varios tiroteos mortales ocurridos recientemente en Estados Unidos, incluidos dos en Texas, las armas protagonizaron momentos tensos en el debate. El ex miembro de la Cámara de Representantes Beto O’Rourke, oriundo de este estado, abogó por la confiscación de rifles de asalto en un país donde el transporte de armas genera división entre la población. «Por supuesto que tomaremos su AR-15, su AK-47», dijo entre fuertes aplausos.

Cinco meses antes de las primeras votaciones de las primarias, en el estado Iowa, este debate marca el comienzo de la recta final de la campaña. Veinte candidatos demócratas siguen en la carrera, un récord.

Completan la lista de candidatos, la senadora Kamala Harris (6,9%), el joven alcalde de South Bend, Pete Buttigieg (4,8%), el empresario y único político no profesional en el escenario Andrew Yang (3%), Beto O’Rourke (2,8 %), el senador Cory Booker (2,3%), la senadora Amy Klobuchar (1,2%) y el ex secretario de Obama Julián Castro (1%).

A pesar de las discrepancias, un tema fue respaldado por los diez candidatos: el imperativo de derrotar a Trump.

«El presidente más peligroso de la historia», un «extremista blanco», así como un «hombrecillo» de «ego frágil» fueron los ataques contra el multimillonario republicano.

Por su lado, Trump hace campaña para su reelección tildando a sus oponentes de «socialistas» que amenazan el «sueño americano».

Mientras los demócratas debatían, el presidente bromeó en una cena con republicanos sobre «Joe el dormido», «Bernie el tonto» y «Pocahontas», apelativo que le dedica a Warren en referencia a la controversia sobre los orígenes de los nativos americanos.

Fuente: elmundo.es

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