Energy Ball, la iniciativa de tres jóvenes ecuatorianos que busca llevar electricidad a las áreas rurales más remotas del país

El dispositivo, creado por estudiantes de Yachay Tech y que ahora son egresados, ha recibido reconocimientos nacionales e internacionales.

Llevar electricidad a las zonas rurales más remotas de Ecuador, especialmente a la Amazonía, y así mejorar las condiciones de vida de campesinos e indígenas es el principal objetivo de María Iglesias, Dalena León y Ronny Velasteguí con el dispositivo Energy Ball.

Los jóvenes, ya egresados de la Universidad Yachay Tech, crearon, en 2018, cuando eran estudiantes, una esfera que aumenta la eficiencia de los paneles solares, con el que ganaron un concurso interno de Yachay. En 2020 participaron en Hult Prize regional realizado en Bogotá, Colombia, y quedaron entre los seis mejores.

El prototipo que diseñaron consta de una base de madera a la que se le coloca un panel solar flexible (adquirido a través de Amazon) y encima de este se monta una esfera plástica cuyo material se extrajo de una botella. Este dispositivo va conectado a una batería externa portátil.

Pese a que existen proyectos para electrificar al país, hay zonas donde es imposible que se llegue, en especial en la Amazonía. Buscamos alternativas sustentables porque la falta de electricidad está afectando al acceso de educación en estas zonas”, indica Iglesias.

Por lo general, los paneles solares son caros en comparación a la cantidad de energía que suministran, lo que imposibilita su incorporación a las viviendas a gran escala. “Un panel solar normal tiene un rendimiento de un 20%, es decir, de toda la energía que recibe solo logra convertir en electricidad ese porcentaje. Nuestro dispositivo aumenta este rendimiento un 20% más”, señala León.

Energy Ball está basado en un modelo ya existente, pero este en vez de plástico usa una esfera de cristal. Utilizar este material eleva mucho el costo y no sería beneficioso para usar en comunidades rurales. “Lo que nosotros hicimos fue tomar una botella de plástico, moldearla y llenarla de agua”, añade León.

La esfera de plástico llena de agua posibilita que todos los rayos del sol, sin importar en la dirección que vengan, se intensifiquen. Además, el globo actúa como una especie de lupa que focaliza la energía. Actualmente el prototipo es capaz de encender una bombilla o cargar un celular, ya que genera cinco voltios.

La idea es mejorar el diseño y agrandarlo para alcanzar mayor capacidad, por lo que los jóvenes se encuentran en la búsqueda de socios estratégicos que inviertan en el proyecto. Como la iniciativa tiene un fin social, también están conversando con los Gobiernos Autónomos Descentralizados.

El objetivo es que pueda encender no menos de cinco focos para que las personas en zonas rurales puedan tener electricidad en las noches o encender aparatos para poder estudiar. “Queremos hacer pruebas en Cuenca, Guayaquil, Quevedo. Un panel solar normal tiene su máximo rendimiento al mediodía (por la intensidad del sol). Nuestro dispositivo tiene un panel solar en forma de esfera, por lo que no importa la hora, siempre estará recogiendo el máximo de energía”, explica León.

El armado del actual prototipo no costó más de $ 10, aunque si se construye uno más grande y potente la idea es que no pase de los $ 30; pero seguiría siendo un valor muy inferior en comparación a un panel solar normal que puede costar más de $ 500. Otra característica diferenciadora es el mantenimiento. Energy Ball solo necesita que se cambie periódicamente el agua dentro de la esfera, para que el líquido no se llene de partículas que obstruyan el paso de la luz.

Nuestro objetivo a largo plazo es que la esfera sea de plástico reciclado y que la base también sea de materiales reutilizables”, dice Iglesias. También están conversando con una comunidad amazónica para probar el dispositivo.

Además del beneficio social, Energy Ball también serviría para ser utilizado en campamentos. Su forma y su estructura desarmable sirve para actividades como el senderismo. La esfera puede servir de recipiente de agua y, a su vez, brindar la utilidad de producir electricidad para cargar dispositivos como celulares.

“En este momento estamos buscando alianzas y capital semilla para seguir desarrollando el prototipo. Queremos comunicarnos con las comunidades y entender sus necesidades, y saber sus condiciones, si en la zona llueve mucho o si necesitarán más o menos capacitación para manejar el dispositivo”, afirma Iglesias.

Fuente: El Universo (T.F.)

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