Estados Unidos advierte al G7 de la falta de información de China sobre el virus.

Las siete mayores economías del mundo mantuvieron una reunión virtual en la que trataron el tema.

Las siete economías más avanzadas del mundo, el llamado G-7, se han reunido de forma virtual este miércoles para discutir “la campaña intencionada de desinformación” por parte de China sobre la pandemia del coronavirus, según ha informado el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo. En una conferencia posterior, el jefe de la diplomacia de EE UU ha dejado claro que “el mundo todavía necesita información rigurosa por parte de Pekín sobre la crisis actual”. Pompeo, que ha vuelto a referirse al virus como “el virus de Wuhan”, ha acusado al Partido Comunista Chino de “ocultar los datos” para prevenir una nueva epidemia.

En su comparecencia, Pompeo ha manifestado que lo que se necesitaba era “total transparencia” para luchar contra el virus. “Debe de haber transparencia por parte de todo el mundo, incluido el Partido Comunista Chino. Esto es un desafío porque todavía necesitamos buena información por su parte sobre lo que está pasando de verdad”, ha dicho.

Pompeo ha afirmado que todos los miembros del G-7 (Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, además de EE UU) ya saben de la “campaña de desinformación de China” y les ha urgido a trabajar para hacer frente juntos a la “influencia maligna” y el “autoritarismo” de Pekín. “Hubo mucha discusión sobre la intencionada campaña de desinformación que ustedes han visto en las redes sociales, en declaraciones de miembros del Partido Comunistas Chino”, ha asegurado.

El jefe de la diplomacia estadounidense ha vuelto a mostrarse especialmente duro al afirmar que el Partido Comunista Chino ocultaba al mundo información necesaria para prevenir casos futuros, según Reuters. “El Partido Comunista de China está negando al resto del planeta los datos necesarios para prevenir nuevos casos y para que no vuelva a ocurrir”, ha dicho.

En una entrevista el martes en la emisora Washington Watch, Pompeo insistió en repetidas ocasiones que el retraso en compartir información sobre el virus letal crea riesgos que han puesto a “miles de personas en peligro”.

El jefe de la diplomacia lleva días advirtiendo de que existen esfuerzos coordinados por parte de China, Rusia e Irán para denigrar todo lo que Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, están haciendo para luchar contra la pandemia. “No está muy claro, desgraciadamente”, explicó Pompeo, “pero hemos visto que esa campaña viene de países como China, Rusia e Irán”.

“La campaña continúa”, aseguró Pompeo en el programa de radio. “No paran de decir que proviene del Ejército estadounidense y también dicen que puede que comenzase en Italia, cualquier cosa para evadir su responsabilidad”, denunció.

En esta andanada contra el régimen chino, el diplomático volvió a referirse al patógeno como “el virus de Wuhan”, una etiqueta que molesta especialmente a Pekín y que Washington no para de repetir. Por ejemplo, la semana pasada, durante la conferencia de prensa del equipo del coronavirus en la Casa Blanca, el fotógrafo de The Washington Post Jabin Botsford capturó con su cámara un detalle de los apuntes que llevaba el presidente Trump para su comparecencia. Había tachado con rotulador la palabra coronavirus y había escrito encima “virus chino”.

A pesar de que tanto los expertos en sanidad de su propia Administración como la Organización Mundial de la Salud consideran inapropiado este término, y advierten de que puede producir reacciones xenófobas, el presidente y destacados cargos públicos del Partido Republicano insisten en utilizarlo y en defender su uso.

Esta forma de señalar insistentemente el origen del brote, como si tuviera una nacionalidad, constituye un elemento más de la tensión entre EE UU y China, aunque el presidente estadounidense argumentaba la semana pasada que hablar de ese modo “no es racista”. “Lo llamo así porque viene de China”, aseguraba, para añadir que “China ha dicho que ese virus ha venido de los soldados estadounidenses y eso no puede ser”. “No digo que ellos nos estén infligiendo este daño. Pero podrían haber dado aviso mucho antes”.

Para el secretario de Estado, el Gobierno chino fue el primero en saber sobre el riesgo que implicaba este virus, pero “desperdició días valiosos” al permitir que cientos de miles de personas salieran de la ciudad de Wuhan, epicentro del brote.

Pompeo ha sido siempre crítico de Pekín y el Partido Comunista y ya advirtió de que una vez que esto pase “habrá que tomar decisiones sobre las relaciones entre EE UU y China”.

El propio presidente de Estados Unidos ha señalado recientemente que está “enfadado” con China por “no advertirle sobre el coronavirus”. “Por mucho que respete a China y al presidente Xi Jinping, estoy un poco enfadado, para serles franco”, comentó Trump.

Reproches entre Pekín y Washington.

En opinión de Mike Pompeo, las declaraciones de ciertas autoridades chinas diciendo que el virus fue llevado a aquel país por soldados de EE UU es “una locura”. El 12 de marzo, Zhao Lijian, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, acusaba en Twitter a Estados Unidos de haber esparcido el virus en Wuhan. Además, el miembro del Buró Político del Partido Comunista encargado de los asuntos internacionales, Yang Jiechi, dijo el 16 de marzo que Washington pretendía desvirtuar los esfuerzos de China en la lucha contra el coronavirus. “Los políticos estadounidenses tratan constantemente de minimizar los esfuerzos de China” dijo Yang.

Deja tu comentario