El gobierno y el poderoso movimiento indígena Conaie de Ecuador cerraron el viernes negociaciones, como parte de un acto de paz que puso fin a protestas que dejaron seis muertos, pero sin lograr un acuerdo sobre combustibles, el tema más álgido de las conversaciones.

«El trabajo que concluimos, con el compromiso de seguir dialogando, de operativizar y poner en ejecución todos los puntos de acuerdo no hubiese sido posible sin la participación directa de muchas personas e instituciones», expresó en un comunicado la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, garante del proceso que duró 90 días.

Las negociaciones se instalaron luego de 18 días de protestas antigobierno lideradas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) en junio, con saldo de seis manifestantes fallecidos y al menos 600 heridos, entre uniformados y civiles.

Los pueblos originarios reclamaban principalmente una rebaja de 21% de los precios de los combustibles más utilizados. El gobierno del presidente conservador Guillermo Lasso accedió a disminuirlos hasta en 8%, quedando en 1,75 dólares el galón americano de diésel y en 2,40 el de gasolina corriente.

Durante las negociaciones se alcanzaron 218 acuerdos en las diez mesas temáticas como de salud, educación, derechos laborales y fomento de la producción, señaló el viernes el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, quien encabezó la delegación del Ejecutivo.

Empero, no hubo resolución sobre la focalización de más subsidios a los combustibles -que representan más de 3.000 millones de dólares anuales al Estado- para los sectores rurales como demandan los aborígenes.

La mesa a cargo cerró «sin un acuerdo global», indicó la cartera de Gobierno, añadiendo que «el punto principal de desencuentro se refiere al subsidio para los sectores atunero, camaronero y otras industrias» que se sumaron a los reclamos de la Conaie.

«Desde el inicio del diálogo, estimamos que los 90 días no eran suficientes para tratar temas tan grandes y complejos y que, en muchos casos, tenían sus raíces en no haber sido debidamente afrontados en la historia de este país», sostuvo de su lado la Iglesia católica.

«El diálogo es el único camino responsable para resolver los conflictos», apuntó en el texto.

El gobierno se muestra abierto a continuar con las conversaciones y los indígenas a recurrir al opositor Congreso para que impulse leyes que complementen lo acordado.

El presidente de la Conaie, Leonidas Iza, dijo en septiembre a la AFP que el movimiento indígena primero analizará los acuerdos antes de tomar una postura sobre nuevas manifestaciones.

La Conaie participó en revueltas que provocaron la caída de tres presidentes entre 1997 y 2005.

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