En una humilde y pequeña casa, sin mayores lujos, convivía con su madre y hermanos, de quienes recibió un apoyo incondicional y con los que ahora puede disfrutar su presente. Un pequeño espacio de tierra le servía para juntarse con amigos y en su mente imaginar que tales escenarios eran estadios y que vestía la camiseta de la selección de Ecuador.

El talento, inclusive, lo llevó a obtener una beca estudiantil para su formación. Mónica Jiménez, madre de Plata, relataba en aquella época -bajo el abrazo de su hijo- que el fútbol le era una constante y que únicamente lo alejaba por las noches y para sus tareas. Sabía que, pese a su edad, su hijo era alguien que se hacía a sí mismo y los frutos empezaban a llegar.

Años después, una de las mayores y mejores canteras del país en los últimos años puso sus ojos sobre él. Independiente del Valle lo recluto para sus divisiones formativas y, en un abrir y cerrar de ojos, Gonzalo Plata pudo mostrar sus dotes en la primera categoría.

Independiente ayudó en el salto de Gonzalo Plata

En 2018, con 17 años y tras haber sido vicecampeón de la Copa Libertadores sub-20 con los rayados, el DT Ismael Rescalvo lo ascendió hacia el primer equipo. El bautizo con la casaca negriazul lo tuvo ante Barcelona SC. Nacía una estrella.

Como ya lo había hecho antes, se supo consolidar. Tan solo 13 partidos le sirvieron para llamar la atención de clubes europeos. En enero de 2019 se consagró campeón del Sudamericano Sub-20 –logro inédito para Ecuador- y fue una de las figuras. En el mismo mes, el Sporting de Lisboa adquirió el 50% del pase del futbolista.

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