Gustavo Larrea, el político que gusta de los trucos de magia.

Pragmático, audaz y capaz de dialogar con todos. Así describen sus amigos a Gustavo Larrea Cabrera, quien por primera vez se postula a la Presidencia de la República con su propio movimiento, Democracia Sí.

Aprendió a serlo desde chico, cuando su padre, Hugo Larrea, participó en un frente alrededor del exiliado José María Velasco, para alzarse con la Presidencia en 1968. Sería la quinta y última del caudillo, quien se declaró dictador en 1970 y fue derrocado por los militares en 1972. A pesar de que su padre ya se había alejado del Gobierno, lo persiguieron y Venezuela le dio asilo. Hacia allá marchó en 1972, cuando tenía 15 años, en un viaje clandestino junto con su madre y su hermano Marcelo. Probó de cerca la persecución política.

Retornó en 1977. Es ahí donde se originan sus dos cédulas de identidad, afirmó a este Diario. A su regreso fue al Registro Civil y le dieron una nueva cédula, en lugar de actualizar la que tuvo de pequeño. “No es suplantación de identidad, me enteré mucho después de que tenía dos números”, aseguró.

Ya en Quito optó por seguir Sociología en la Central –­que no terminó– y militar en el Frente Revolucionario Estudiantil, cercano al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Al año siguiente se estrenó en las calles con la Guerra de los 4 reales, contra el aumento del pasaje de bus de un sucre a 1,40. Los estudiantes ganaron la partida. Un ala del MIR optó por las armas y se unió a Alfaro Vive Carajo, al mando de Arturo Jarrín, que venía de la izquierda cristiana.

Larrea, recuerdan quienes militaron con él en esa época, “siempre ha estado en una posición legal”, marcando distancia con las armas.

Desde ahí ha vivido la política armando movimientos que se aglutinan alrededor de un hombre fuerte. Con Arco Iris se unió a Acción Popular Revolucionaria Ecuatoriana del general Frank Vargas, detenido por denunciar una supuesta corrupción y para cuya liberación sus subordinados de la Fuerza Aérea secuestraron al entonces presidente León Febres-Cordero, en 1987. Vargas y Larrea llegaron a la diputación por Pichincha en 1994. En las elecciones de 1996 apoyaron a Abdalá Bucaram en la segunda vuelta contra el socialcristiano Jaime Nebot.

Así llegaron a la cartera de Gobierno: el militar de ministro, Larrea de subsecretario, Lenín Moreno de director administrativo y Patricio Pazmiño Freire de asesor.

Después del bucaramato, Larrea se integró a la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (Aldhu). Ya cuando trabajó con la Fundación Esquel tenía contacto con la Aldhu. Años antes había formado un colegio bilingüe quichua castellano, que luego se extendió por la Sierra. Ahí conoció a su hoy esposa, María de Lourdes Endara, antropóloga y productora de cine.

En 2006 abandona la Aldhu para formar Iniciativa Ciudadana, que integraría Alianza PAIS con la apuesta por Rafael Correa. Fue uno de los magos del triunfo electoral y de la Constituyente. Fue uno de los que leyó el momento electoral para crear el término “partidocracia”, contó uno de sus amigos. Otro dijo: “A veces no tiene olfato para las personas, eso le pasó con Correa”.

En tres años llegó a la cúspide para luego desplomarse y volver a sufrir persecución.

Él nunca ha reconocido el alcance de su participación. Como ministro de Gobierno negoció con los diputados la aprobación de la consulta.

Una vez convocado el referendo, cuando la mayoría se inclinó al lado contrario e intentó destituir a la autoridad electoral, esta los destituyó primero. El caso llegó al Tribunal Constitucional y cuando se leía la resolución a favor de los diputados, una turba entró al edificio sin que la Policía interviniera. Al día siguiente, como por arte de magia, los suplentes de los destituidos se posesionaron en el Congreso con resguardo policial, luego de una reunión en Puembo de la que salieron cubiertos con manteles para esconderse de la prensa. La mayoría de los “manteles” destituyó al Tribunal y nació la Constituyente.

La Asamblea se instaló en diciembre de 2007 en Montecristi y a su inauguración llegó Larrea renunciado. “Correa no acepta que nadie piense distinto, si lo haces eres un traidor”, señaló un exfuncionario sobre su salida. Días después y por pedido del Gobierno, Larrea participó en una misión internacional para mediar en la liberación de secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Por ello se habría reunido con Raúl Reyes, líder de las FARC.

En enero de 2008 asumió el Ministerio Coordinador de Seguridad . El 1 de marzo se dio el bombardeo de Angostura, la incursión militar colombiana en Ecuador para asesinar a Reyes; y en septiembre, el operativo Huracán de la Frontera. Dos hechos que cambiarían la suerte de Larrea. Tuvo que renunciar en 2009 y se quedó sin ser candidato a asambleísta.

Autoridades y medios colombianos lo relacionaron con Reyes, pero nunca lo probaron legalmente. Mientras, en las investigaciones por el operativo antinarcóticos, se determinó que José Ignacio Chauvín, quien había trabajado para la Aldhu y fue funcionario de Larrea en el Ministerio de Gobierno, tuvo nexos con los hermanos Ostaiza, que exportaban droga de las FARC. Larrea se defiende asegurando que Chauvín fue apenas dos meses funcionario, que dirigiría las brigadas de juventudes de PAIS y que no sabía de su relación.

Las indagaciones fiscales nunca llegaron a juicios y en la Asamblea tampoco lo juzgaron. Pero no regresó al Gobierno y un año después su esposa también abandonó la Vicepresidencia, Lenín Moreno no pudo imponerse ante Correa. Las puertas se cerraron. Algunos le dieron uno que otro contrato de consultoría. También vendió bolígrafos y agendas para sobrevivir. Su nombre encendía chispas en Carondelet y su apodo en las sabatinas era Capitán Mentira.

Los siguientes años fueron durísimos. Solo la llegada de su nieta Luciana le devolvió la esperanza. Se levantó de a poco. Apoyó a Alberto Acosta a la Presidencia en 2013 y luego fundó Democracia Sí, reconocido en 2018.

Su estreno fue en las seccionales de 2019 con buenos resultados y en alianzas con políticos como Jimmy Jairala.

A pesar de su cercanía con Moreno no ha sido funcionario de su gobierno y la relación es lejana, afirmó.

Le gusta el ajedrez y la magia, de la que seguramente ha aprendido estrategias políticas. “Sí, me encantan los juegos de magia, mi nieta de 8 años me mantiene al día con nuevos trucos”, confesó. (I)

Sobre el candidato
Nombre: Wilson Gustavo Larrea Cabrera.
Nacimiento: 3 de julio de 1956.
Edad: 64 años.
Estado civil: casado con María de Lourdes Endara Tomaselli.
Hijos: Camila y su nieta Luciana.
Experiencia: vinculado al activismo, la política y la defensa de los derechos humanos desde 1980. Fue diputado de Pichincha por el APRE entre 1994 y 1996, subsecretario de Gobierno en la presidencia de Abdalá Bucaram y ministro de Gobierno y ministro coordinador de Seguridad Interna y Externa con Rafael Correa.
Impuesto a la renta: En 2019 pagó cero, en 2018 $ 270 y en 2017 $ 1.573
Patrimonio: $ 340.000

Fuente: eluniverso.com (T.F.)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *