Expertos coinciden en incluir al sueño en las estrategias de prevención de enfermedades. Llegaron a tal conclusión en el encuentro: El sueño, pilar del bienestar social, realizado en España. Carmen Bellido, investigadora del Servicio de Prevención de Riesgos del Hospital de Castellón llamó a los empleados del sector sanitario a preguntar a sus pacientes sobre el sueño.

Es decir, cuántas horas duermen; si ese sueño ha sido continuo; si ha sido profundo; así como su eficacia, o sea, si no sienten somnolencia al día siguiente. En este sentido, ha puesto de manifiesto que cuando aumenta el tiempo de sueño, baja la presión arterial y disminuyen los mecanismos inflamatorios ligados a la enfermedad cardiovascular.

Además, también hay una relación entre falta de sueño y aumento del apetito: el insomnio influye en el riesgo de obesidad. Quien duerme menos de lo recomendado tiene 55% más de probabilidad de sufrir obesidad. De hecho, dormir solo cuatro horas diarias eleva 73% el riesgo de ser obeso.

Bellido advierte también de la alta incidencia de los trastornos del sueño en las personas que trabajan por turnos. “El 30% de los accidentes de tráfico se produce por somnolencia”. La experta también alerta que no dormir ocho horas cada noche aumenta el riesgo de envejecimiento prematuro.

Influencia del insomnio en la salud mental

Por su parte, la presidenta de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, Ana González Pinto, destaca que el insomnio no tratado puede llevar a depresión y ansiedad, por lo que el sueño es un criterio diagnóstico de varias enfermedades mentales.

Además, ha recordado que las personas con estas enfermedades, cuando se curan, “puede que tengan insomnio persistente”. Esto implica que tendrán más problemas cognitivos, cardiovasculares y más diabetes. Por otro lado, Inés Moreno, investigadora del hospital Ramón y Cajal, dice que “la falta de sueño aumenta los problemas para aprender y recordar lo aprendido, según experimentos en animales”.

De hecho, según la investigadora, estas personas tienen un 40% más de riesgo de padecer demencia. “Mientras dormimos, se consolida la memoria. Es también en la noche cuando las ideas se reorganizan en el cerebro, y eso facilita la memorización”, detalla.

Otro proceso que se da durante el sueño es que el cerebro “se limpia”. “Se ha visto que el líquido que existe entre las neuronas en el cerebro aumenta su volumen mientras dormimos y favorece que todos los residuos metabólicos se eliminen.

Si no dormimos, no se da esta limpieza necesaria, por lo que se acumulan en el cerebro sustancias que pueden llegar a ser tóxicas, muy perjudiciales”, alerta. De hecho, cuanto menos se duerme, hay mayor acumulación de la proteína tóxica que se relaciona con la enfermedad de Alzheimer. “Los fallos del sueño podrían ser causa del alzhéimer por la falta de limpieza”, afirma.

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