Cinco semanas atrás Ecuador reportó 334 casos confirmados de covid-19, una de las cifras más bajas del 2022. Pero en el último informe epidemiológico, presentado por el Ministerio de Salud (MSP) el pasado lunes, los diagnósticos subieron a 5 366.

La tendencia se mantiene al alza y es evidente en las unidades médicas de Quito y Guayaquil, que tienen una mayor demanda de pacientes con sintomatología respiratoria. El volumen es aún mayor debido a la circulación simultánea de otros virus, como la influenza AH1N1, AH3N2 y sincitial respiratorio.

En total, los sistemas de vigilancia de infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) están monitoreado 11 virus respiratorios. Este protocolo se aplica en una red de hospitales públicos y privados, de todo el país, para dar seguimiento a casos de mayor severidad. En este año han reportado 1 295 pacientes graves, en su mayoría por SARS-CoV-2 (616 casos), influenza AH32 (287) y sincitial (264).

El incremento no solo se siente en Pichincha y Guayas. Un informe del Centro de Modelización Matemática de la Universidad Politécnica Nacional (EPN), emitido a inicios de este mes, alertaba un riesgo de contagio extremadamente alto en 11 provincias, entre ellas Los RíosAzuay y Loja. Según el MSP, el 60% de las infecciones por covid-19 de la última semana epidemiológica se dio en personas de entre 20 y 49 años de edad.

El epidemiólogo Alberto Narváez, docente de la Universidad Central del Ecuador, ha advertido la urgencia de retomar no solo el uso de mascarillas, sino también otras estrategias como ampliar la oferta de pruebas de detección de antígenos y volver a la aplicación de aislamientos de personas infectadas. Todo esto antes de las festividades de Navidad y Fin de Año, debido al riesgo que representan las reuniones sociales.

“Si el incremento de casos rebasa la capacidad hospitalaria deberemos regresar a las medidas de restricción de movilidad, a la prohibición de eventos masivos, volver a las clases y trabajo virtual, que causarían graves pérdidas económicas. Pero es preferible equivocarse antes que lamentar”.

Las coinfecciones

Francisco Plaza no duda en decir que afrontamos una sexta ola de covid, que también arrastra otros virus respiratorios estacionales. Esta circulación simultánea eleva el riesgo de coinfecciones, es decir, que un paciente sufra una infección por diferentes virus a la vez.

Por ejemplo, el virus sincitial es más frecuente en niños. Pero en algunos pediátricos de Guayaquil y Quito han detectado pequeños en el área de hospitalización que también se contagiaron con influenza o covid, por lo que su sintomatología es más aguda.

“Estos pacientes cursan con una infección severa, una afectación general tanto en niños como en adultos mayores. Esto sin dejar de mencionar las terribles secuelas que muchos están padeciendo, a más de ocho fallecidos con covid en la última semana epidemiológica”, aseguró Plaza, quien fue presidente del Consejo Médico Andino.

El especialista además advierte que aún se debe seguir de cerca el comportamiento del SARS-CoV-2, que continúa mutando. La subvariante BQ.1.1 de Ómicron fue identificada en octubre y se ha convertido en la causante del actual repunte en el mundo, porque es 10% más transmisible que la variante original.  A esta se suma el sublinaje XBB.

Por eso insiste en que la pandemia no ha terminado y en la necesidad de reforzar las medidas de bioseguridad hasta enero, cuando se espera el pico de contagios. “La pandemia sigue presente -reitera Plaza-. Altos funcionarios de salud de la Unión Europea han indicado que recién en junio de 2023 la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría estar declarando, oficialmente, el paso de pandemia a endemia”.

Nuevas vacunas

En el caso de Ecuador, han pasado seis meses desde el último refuerzo contra el SARS-CoV-2, una campaña que no tuvo tanto éxito como la estrategia para la aplicación del esquema inicial. Esa es otra de las causas del aumento de casos de covid-19, porque con el tiempo la inmunidad tiende a disminuir.

Y aunque las fórmulas disponibles en el país siguen siendo efectivas para reducir el riesgo de hospitalización y muerte, tanto Plaza como Narváez aseguran que es tiempo de adquirir las dosis reformuladas o bivalentes, porque incluyen en su composición la protección contra ciertas variantes de Ómicron, que sigue siendo predominante.

“Es necesario considerar un tercer refuerzo (quinta dosis) con un biológico de última generación, para los mayores de 60 años y grupos vulnerables, que tengan más de seis meses de haberse puesto el último. Así lo está haciendo Israel, Argentina, Suecia, Estados Unidos y otros países”, dice Plaza.

El epidemiólogo Narváez añade que también es tiempo de adquirir, como país, los tratamientos antivirales disponibles en el mundo para la atención de casos graves. “Hay antivirales y anticuerpos monoclonales que son necesarios, porque la vacuna no es suficiente para los grupos con factores de riesgo”.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE