María Paula Romo, 16 años de política entre el poder y el contrapoder.

Quito –

Tras su censura y destitución del Ministerio de Gobierno, por parte de la Asamblea Nacional, el futuro político de María Paula Romo es incierto. Lo que sí es real es que de los 41 años de vida de quien se convirtió en la figura más fuerte del régimen de Lenín Moreno, más de 16 han sido dedicados a la política, con admiradores y detractores.

Unas veces fue desde la militancia y las calles con el feminismo y el movimiento Ruptura (ahora Construye), y otras desde el poder que le dio el pueblo para ocupar una curul en la Asamblea Constituyente (2008) y la Asamblea Nacional (2013) y, ahora último, desde la función pública con su designación como titular del Ministerio de Gobierno.

Detrás de esta vida pública está una persona que desde muy joven se destacó por sus capacidades intelectuales y políticas, y también por ser una mujer con ideales diferentes en cuanto a lo que ha considerado tradicional para su género. Ella misma lo ha dicho.

“No soy para nada de casarme. Para las mujeres, de alguna manera, era un destino el matrimonio, además, un destino que no escogías, sino que había que esperar a que te escojan”, dijo en un programa radial, siete meses antes de asumir como ministra.

Romo, hija mayor de una pareja de médicos, a los 15 años ganó un concurso y viajó por tres meses a Francia por estudios; mientras su familia vivía en Loja, ella vivió desde los 18 años en Quito, también por estudios, en la Universidad San Francisco de Quito.

Procedente de una familia tradicional, se autocalifica como “feminista”, varias personas la han visto más de una vez, años atrás, formar parte de marchas contra la violencia a la mujer.

En enero de este año, algunas organizaciones de mujeres realizaron un “juicio popular” en contra de Romo, en rechazo a la actuación del Gobierno durante las protestas de octubre.

Entonces, Jahiren Noriega, del Parlamento de Mujeres y ahora parte de la Unión por la Esperanza (UNES) que impulsa el binomio correísta, señaló que el feminismo de Romo es individual, que da la espalda a las mujeres de los sectores populares.

Sin embargo, desde el ejercicio del poder, a menos de un mes de octubre del 2019, Romo se pronunció a favor de una de las causas feministas: la legalización del aborto por violación. “A las mujeres nos ha costado siglos que se reconozca y respete nuestro (s) derecho(s) (…). Aún no podemos decidir sobre nuestros cuerpos ni siquiera al ser violadas, pero nunca nos hemos rendido #SeráLey”, dijo en su cuenta de Twitter.

Un año después, cuando el Código de Salud, que fue vetado totalmente por el Ejecutivo, garantizaba la atención a las mujeres con abortos en curso, la exministra no se pronunció.

Ya en lo político, a sus 23 años aparece como una de las líderes de una nueva organización política, denominada Ruptura de los 25, que cuestionaba el quehacer político de las figuras y partidos que habían gobernado desde el regreso a la democracia y tomó parte en la caída de Lucio Gutiérrez, como también lo hizo Rafael Correa.

En el 2007, Romo fue elegida una de las asambleístas constituyentes por Alianza PAIS (AP) y luego como legisladora para el periodo 2009-2013. En el 2011, Ruptura rompió con Correa, cuestionando la consulta popular que daba más poderes al entonces presidente.

Desde ese momento y más desde que fue ministra, Romo ha recibido, de parte del exmandatario, calificativos como “vana”, “ruin”, “perversa”, “ambiciosa”. Pero así como para el correísmo Romo es un «blanco» de ataque, para la exministra también lo ha sido el correísmo. Les responsabilizó directamente de intentar un golpe de Estado en el 2019, por ejemplo.

Sus excompañeros de AP en la Constituyente tienen miradas contrapuestas respecto de Romo. Betty Amores señala que ella era una persona democrática y que creía en el Estado de Derechos, pero ya como ministra le restó credibilidad a su discurso. “Lamentablemente, en el momento en que le tocó tomar decisiones, prefirió quedarse junto al Gobierno, defendiendo lo que antes no defendía, por ejemplo, en las jornadas de octubre…”, agregó Amores.

Aunque Romo se define ideológicamente como una persona de “izquierda que cree en los derechos y las libertades”, Fernando Vega señala que para entender a la exministra hay que entender lo que fue Ruptura: una organización democrática liberal que buscaba la profundización en derechos.

Bajo este contexto, Vega considera que no existe “tanta” contradicción en Romo entre el 2007 y el 2020, recuerda que ya en ese entonces ella manifestó varios malestares, sobre todo cuando Correa mostraba sus facetas machista, dominante y poco democrática.

Califica a la exministra como un “pilar” del movimiento, desde la campaña hasta la Constituyente. “Hay que reconocer que María Paula puede que sacrificando, incluso, algunos de sus pensamientos e ideales, ha sido leal a Lenín Moreno, que pactó con la derecha”, agregó.

Con 26 meses de ministra, enfrentó cuatro procesos de juicio político, uno de ellos implicaba, inclusive, el supuesto uso de recursos públicos para viajar en un helicóptero policial con su pareja, el exministro Iván Granda, a Esmeraldas. Pero el último juicio, por los hechos de octubre, fue el que le costó el cargo. Además, tres meses atrás, la Asamblea aprobó una resolución con la que se exigía al presidente la remoción del cargo, tres meses atrás, tomando como referencia la corrupción en los hospitales.

Hasta con quienes dialogaba antes con ella, como la expresidenta de la Asamblea Elizabeth Cabezas (AP), votaron por su censura y destitución, luego del escándalo por el involucramiento judicial de dos exasambleístas Daniel Mendoza y Eliseo Azuero en lo que fue calificado como “el reparto de los hospitales”.

Lourdes Cuesta (antes de CREO), asambleísta interpelante en el juicio, considera que el Ministerio de Gobierno es una de las carteras más poderosas «y hay funcionarios que muchas veces creen que por el cargo que ostentan se convierten en intocables», califica de «desafiante», por parte de Romo, haber dicho que una sanción de la Asamblea es una condecoración. «Es posible que tenga una segunda condecoración por el caso reparto de hospitales y quién sabe si esa se la pone la Función Judicial», agregó.

Durante el juicio, otro interpelante, Roberto Gómez (antes de CREO), dijo que Romo perdió la confianza de la ciudadanía y Elio Peña (BIN), presidente de la Comisión de Fiscalización, señaló que la exministra es «profundamente antidemocrática».

En el Ministerio fue la segunda mujer en liderar esa cartera de Estado en la historia de Ecuador y se fue condecorada por la Policía por su labor. Un colaborador que prefirió la reserva la considera una mujer serena, honesta y trabajadora en jornadas de hasta 20 horas diarias, que no pasaba mucho en oficina, sino que recorría los recintos policiales y hacía mucho trabajo de campo.

En el gobierno en general recibió el respaldo y el reconocimiento de Moreno y los ministros por su lealtad y su liderazgo con los hechos de octubre y también con el manejo de la pandemia del COVID-19, al asumir la dirección del Comité de Operaciones de Emergencia (COE).

Abogada de profesión, también se dedicó a la academia: decana de Derecho en la Universidad Internacional del Ecuador y profesora invitada en la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB). En este ámbito, el exdirector de Área de Comunicación de la UASB José Laso la calificó como una excelente profesora, apreciada por sus estudiantes y crítica de la Ley Orgánica de Comunicación.

Fuente: eluniverso.com (T.F.)

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