MOVIMIENTO ANTIVACUNAS AÚN NO CALA EN ECUADOR.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a los grupos antivacunas entre las diez amenazas para la salud mundial. Estos han dejado su impacto en Europa, donde han resurgido enfermedades inmunoprevenibles.

El Centro Europeo de Prevención de Enfermedades reporta que en los últimos tres años se registraron  44 000 casos de sarampión. Solo en el 2018  hubo 35 muertes por complicaciones del sarampión en ese continente.

Facebook e Instagram implementan desde este año  herramientas para derivar a quienes buscan sobre vacunación a sitios web con información fiable.

Los argumentos de los antivacunas no tienen mayor  fuerza por el momento en el país, dice Yajaira Vásquez, gerenta institucional del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI).

Una de las razones  de los movimientos antivacunas es que la aplicación puede desarrollar autismo. “Ventajosamente Ecuador aún no está tan alineado a esta conducta. Hasta la fecha no hemos tenido ningún argumento científico para ir en contra de las vacunas”, dice Vásquez.

El brote de una enfermedad inmunoprevenible ya  erradicada es un  indicador de que las personas no se están inmunizando.

«Más allá del número registrado como cobertura el año pasado, Ecuador enfrentó un brote de sarampión que fue por casos importados. Fuimos el único país de la región que contuvo el brote y no hemos vuelto a tener casos. Esto significa que la población está bien protegida porque el virus pasó por el Ecuador, sin embargo, no afectó a la población ecuatoriana», asegura Vásquez.

La funcionaria se refiere al caso de sarampión detectado en el 2016 que correspondió a un ciudadano de nacionalidad hindú y los 19 reportados en 2018 importados de Venezuela.

Vacunas tienen efectos secundarios

Joyce Andrade,  infectóloga del hospital del Niño Roberto Gilbert de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, refiere que “si bien es cierto que existe, como todo producto biológico, un riesgo (efectos secundarios), este no equipara la ventaja que ha tenido la vacunación en cuanto a la prevención de epidemias y  muertes”.

En ese centro hospitalario se han presentado casos de  padres que no vacunan a sus hijos recién nacidos, pero es poco frecuente. “Están convencidos de que traen más efectos secundarios que beneficios, pero es de mucho riesgo pensar que se desarrollen anticuerpos de forma natural teniendo la enfermedad porque estas pueden ser mortales”, dice.

La especialista indica que la vacunación debe ser un hábito  durante toda la vida, incluidos los adultos. “Con el tiempo los anticuerpos que uno recibió en la infancia probablemente van disminuyendo y si es necesario volver a vacunarse, en hepatitis b se recomienda que sea cada diez años, pero esta estrategia no es parte del esquema nacional de vacunación”.

En el hospital Roberto Gilbert hay bebés con menos de dos meses de edad que desarrollan tosferina grave, dice Andrade, en el periodo cuando aún no les corresponde esa vacuna. “Está recomendada la vacunación en  embarazadas contra esta enfermedad porque así se protege al bebé y nace con los anticuerpos, pero tampoco está en el esquema nacional”, añade.

Fuente: eluniverso.com

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