TÚNEZ. EL PARTIDO ISLAMISTA EN NAHDA GANA LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS Y BUSCA ALIANZAS.

La segunda fuerza en la Cámara, con 38 escaños, es Qalb Tunes, el partido fundado por el candidato a las presidenciales Nabil Karoui, seguida del socialdemócrata Attayar Democraty, con 22.

El partido de inspiración islamista En Nahda ha ganado las elecciones legislativas celebradas el pasado domingo en Túnez consiguiendo 52 escaños. El grupo liderado por Rachid Ghanuchi, que por primera vez se presentaba como cabeza de lista y que aspira a ser el presidente de la Cámara, se ha quedado algo lejos de los 68 diputados que obtuvo en los comicios de 2014 y a mucha distancia de los 109 asientos de los 217 que hacen falta como mínimo para formar gobierno.

Tendrá que hacerlo en coalición, pero las negociaciones se antojan difíciles. Qalb Tunes (El Corazón de Túnez), el partido creado en junio por el magnate Nabil Karui entra como un tsunami en el Palacio del Bardo al convertirse de la nada en la segunda fuerza en el Parlamento, con 38 escaños. La formación ha descartado pactar gobierno con En Nahda.

La Instancia Electoral Independiente anunció los resultados la madrugada del miércoles al jueves, con horas de retraso debido a que el mismo miércoles un tribunal de apelación ordenaba la liberación de Karui, quien es candidato a las elecciones presidenciales del próximo domingo y que se encontraba en prisión desde el 23 de agosto por fraude y blanqueo, lo que le ha impedido hacer campaña. El miércoles, su partido había iniciado una caravana de protesta que partió del sur del país y debía llegar a Túnez el viernes. La puesta en libertad de Karui llegaba a tan sólo cuatro días de los comicios en los que el magnate de los medios debe medirse a Kais Saied, un austero profesor universitario. Ambos protagonizarán un primer enfrentamiento el viernes, en un debate televisado.

VOTO DE CASTIGO

Eclipsados por el duelo por la Presidencia, los comicios parlamentarios acusaron una baja participación (41,3%, muy lejos del 60% registrado en 2014). La tercera fuerza política en la Cámara es Attayar Democraty, socialdemócrata, con 22 diputados. Le sigue la coalición Al Karama (Dignidad), de tendencia ultraislamista, con 21 asientos. Un total de 17 escaños ha logrado el Partido Desturiano Libre liderado por Abir Musi, que encarna la nostalgia de los días de Ben Ali, cuando la economía era algo más estable. El Movimiento del Pueblo, partido en el que militaba Mohamed Brahmi, asesinado en 2013, obtiene 16 escaños. Con 14 representantes queda Tahya Tunes (Viva Túnez), la formación del ex primer ministro Yusef Chahed. A partir de ahí, 37 asientos se reparten entre pequeños partidos y listas independientes.

Destaca el batacazo de Nidaa Tunes, el partido creado por el presidente Beji Caid Essebsi (fallecido el pasado 25 de julio), abanderado de la dinámica de confrontación entre islamismo y secularismo en elecciones pasadas. Con tres representantes, prácticamente ha sido borrado del nuevo hemiciclo tunecino, tras una legislatura en la que pasó de ser la primera fuerza a romperse por las luchas intestinas y la rivalidad entre Hafez Caid Essebsi (hijo del presidente) y el entonces primer ministro Yusef Chahed.

El electorado también ha castigado la política de consenso de Nidaa Tunes, que le llevó a pactar con En Nahda fuera y dentro de la Cámara. Prácticamente todas las fuerzas que han gobernado junto con la formación islamoconservadora han sufrido en las urnas un voto de castigo desde 2011. Así fue con los partidos de izquierda Etakatol y Congreso por la República, con quien formaron el llamado Gobierno de la Troika durante los primeros años de transición tras la caída de la dictadura, hoy desaparecidos del mapa político.

LA ARDUA FORMACIÓN DE GOBIERNO

El partido más votado -en este caso En Nahda- podrá iniciar las negociaciones para formar su Ejecutivo, para lo que tiene dos meses. Además de Qalb Tunes, Tahya Tunes ha rechazado formar gobierno con En Nahda, pero hay otras formaciones que sí se han mostrado dispuestas a formar un Gabinete de coalición. La coalición Karama (Dignidad), de tendencia ultraislamista, es una de ellas, aunque por el momento En Nahda ha evitado pronunciarse. La otra es Attayar Democraty (Corriente Democrática), el grupo de la familia socialdemócrata que confirma un espectacular progreso en la Cámara, ya que ha saltado de los 3 a los 22 escaños en cinco años. Su líder, Mohamed Abbu, ha propuesto a Ghanuchi formar Gobierno con la condición de obtener las carteras de Interior, Justicia y Reforma de la Administración. Quiere con ello asegurar en sus manos cuestiones sensibles como la independencia judicial, la seguridad y la coordinación interministerial en la lucha contra la corrupción, uno de los capítulos bandera del programa de Attayar.

«Estoy convencido de que las grandes formaciones serán incapaces de gobernar más de dos años porque no van a poder aportar soluciones. Hay un fracaso ideológico de los partidos, un fracaso del régimen parlamentario y un fracaso del enfrentamiento caricaturesco entre islamistas y modernistas. Al final se trata de intereses políticos, no de islamismo frente a modernidad, porque los partidos pactan acuerdos buscando sus intereses fuera de Alá y de Marx», comenta a EL MUNDO.es Ridha Tlili, politólogo e hispanista.

A la espera de negociaciones y alianzas, desde En Nahda se ha habla ya del perfil que debe tener el próximo primer ministro. «El nuevo jefe del Gobierno debe tener capacidades económicas, políticas y no pertenecer a ningún partido», ha señalado este jueves Samir Dilu, dirigente del partido y diputado por Bizerta. «Aunque no debe ser un tecnócrata», ha precisado al medio local ‘Réalités’

UN PARLAMENTO ATOMIZADO

Los resultados preliminares oficiales anunciados este miércoles por la Instancia Electoral Independiente (ISIE) arrojan, pues, un Parlamento atomizado. Los ciudadanos han emitido un claro voto de castigo a los partidos que han estado en el poder desde 2011, descontentos por su inacción a la hora de resolver asuntos que afectan a su día a día, como el aumento de los precios o el desempleo. El desgaste de los partidos tradicionales se vio también reflejado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el 15 de septiembre, que dio como vencedores a un profesor universitario, Kais Saied, y al populista Nabil Karui. Ambos se enfrentan en el duelo final, dentro de cuatro días.

Con un Parlamento dividido en islotes ideológicos, los expertos prevén una legislatura difícil. «Auguro una situación de probable bloqueo político que va a dificultar el proceso legislativo. Un Parlamento que va a tener una relación complicada con la Presidencia de la república, teniendo en cuenta los perfiles de los candidatos que se la juegan en segunda vuelta», afirma a EL MUNDO.es Bosco Govantes, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos y responsable de la misión del Observatorio Político y Electoral del Mundo Árabe y Musulmán (OPEMAM) que ha monitorizado estos comicios. El domingo, las presidenciales se convertirán en una nueva vuelta de las legislativas, ya que el vencedor influirá en la realineación de fuerzas en el hemiciclo.

«La situación de la democracia tunecina actualmente es crítica. Es necesario que los partidos asuman su responsabilidad política, que asuman programas de gobierno y tomen medidas para sacar a Túnez del bloqueo político y económico en el que se encuentra», analiza Govantes.

Aunque la legislatura se prevé complicada, Andrew S. Natsios, jefe de la misión de observación desplegada por los think tanks estadounidenses IRI/NDI, destaca que los comicios han sido «ejemplares». Cuna de las Revoluciones Árabes que barren la región desde 2011 y el único país que ha logrado encarrilar una transición democrática exitosa, «Túnez está a medio camino de su proceso de transición. Otros ocho años más y será una democracia prominente en el mundo», estima Natsios a este periódico.

Fuente: elmundo.es

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