Yaku, ¿realmente eres diferente?

Yaku,

¿El miércoles se te chispoteó o revelaste lo que realmente eres en la política? Tu intervención en la rueda de prensa en la Conaie es un motivo, serio e inquietante, para enviarte esta carta. Quizá este sea el mejor mecanismo para profundizar, en forma personal, un diálogo intrincado a veces, respetuoso siempre que has tenido con 4P.
Hemos compartido contigo causas notables; causas de política pública: la lucha contra el autoritarismo, la preocupación obstinada y el compromiso irrenunciable por un futuro mejor para los más pobres, la protección de las fuentes de agua, el cambio de modelo económico que incluya el cuidado de la naturaleza, la educación como el derecho más democrático para todos los niños y jóvenes del país… Y así podríamos alargar temas y causas que también pasan por la solidaridad absoluta contigo y Manuela cuando fueron víctimas de persecución directa por parte del correísmo.

Tú te has presentado siempre como una alternativa al modelo de desarrollo imperante. Y si te hemos criticado nunca ha sido con ánimo de censurar esa pretensión. Por el contrario: te hemos criticado porque no la has asumido con la rigurosidad que eso implica, como quedó claro en el foro que hicimos contigo sobre la defensa del agua.

Ahora, el país te ha premiado con casi 20% de votos en la elección presidencial. Es una proeza y muchos, incluyéndonos, lo han dicho en el país. Sin escarbar en las causas, es evidente que ese porcentaje se debe a ti, a tu imagen, a tu visión romántica y no como dicen los aliados de los materiaguistas, a sus proezas destructivas de octubre de 2019.
Lograr casi 20% de votos, así no estés en la segunda vuelta (y eso no está definido), es un hito histórico. Ningún representante indígena ha sumado tantos votos que, como salta a la vista, no son solamente de las comunidades indígenas. Allí hay jóvenes y menos jóvenes, mestizos y citadinos que buscaron en tu candidatura, y seguramente en la de Xavier Hervas, refrescamiento de liderazgos y también una vía alterna a esta tensión enfermiza que ha hecho pesar el correísmo sobre el país.

Pero, claro, no solo llegan los votos y las posibilidades de ejercer mayor poder del que tenías antes de esa primera vuelta: llegan las responsabilidades. Llega, como si la historia quisiera tenerte entre los comensales privilegiados, esas servidumbres propias de las mujeres y hombres de Estado. No eres lo que fuiste. Ahora lo que dices y haces tiene mayor densidad, más trascendencia.

Tú eres hoy un factor de poder. Representas, con mayor peso político y simbólico ante la nación, los pueblos y nacionalidades indígenas. Y no solo a ellos. Tú sabes lo que significa la segregación, la discriminación y la pobreza. Sabes perfectamente que el país es diverso, complejo, inequitativo y que si algo ha hecho daño es este deporte nacional que consiste en vivir de espaldas y soñar con hacer realidad un lema letal: “quítate tú para que me ponga yo”. Y sabes, naturalmente, las circunstancias extremas que rodean esta elección y los pocos márgenes económicos que tendrá el próximo gobierno.

La pregunta, en ese contexto, no varía si fueras tú el finalista o no lo fueras: ¿Qué vas a hacer con ese casi 20% de votos? Si fueras el finalista, necesitarías la mayoría del país para ganar y gobernar. Y si no lo fueras, ¿estás dispuesto a echar por la borda tu capital político? ¿Quieres desestabilizar al país? ¿Sabes lo aquello significa para tus electores, especialmente para las comunidades indígenas y otros sectores más pobres?

Eso es lo que estás haciendo. Eso hiciste ayer al encarnar, en forma inquietante, al político ensimismado y soberbio, discriminador y odiador que llevó a muchos ciudadanos, incluyéndote, a las calles. ¿Vas a repetir la historia de la vieja izquierda que, apenas tiene opción de poder, desempolva los manuales autoritarios que dice combatir? ¿Crees tú que el país estará mejor dividiéndolo más, como si no estuviera fragmentado y hecho trizas? ¿Crees que si tú fueras gobierno no necesitarías de aquellos que votaron por Guillermo Lasso y Xavier Hervas? ¿Y crees que si no fueras tú el finalista, las comunidades indígenas y los otros sectores pobres estarán mejor instalando el país en una suerte de guerra civil larvada?

Tener casi 20% del electorado es una oportunidad, Yaku. Incluso si tú no fueras el finalista. Es la posibilidad que la política te ofrece para igualar más la mesa, sentarte con los tuyos en ella a ayudar a rediseñar con madurez una senda segura y sostenible que contribuya a que los sueños de los más desfavorecidos se hagan paulatinamente realidad. Y es también una inversión para que, en función de tu madurez y la calidad de tus propuestas, puedas seguir abrigando el sueño de llegar a la primera magistratura, si ese no fuera el caso ahora. Nadie discute tus razones a  hacer valer tus derechos. Pero no lo deberías hacer violentando instituciones y creyendo que por ser indígena tienes más derechos que los otros. O que los dislates de la historia, te facultan a pasar a la sociedad entera la factura y te otorga el derecho a estar por encima de la ley.

No quemes tu capital político con actitudes insensatas y una retórica gastada, en parte mentirosa, que solo traerá caos y más pobreza en un país donde ya no cabe que sus ciudadanos y sus líderes vivan de espaldas. Dijiste que eras diferente: es el momento de demostrarlo.

Atentamente, JH

Fuente: 4pelagatos.com (T.F.)

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